Sanatumente.com te hace una pregunta directa, ¿sabrás contestarla? 😉
¿Qué va antes, la liberación o la libertad?
La magia del cinco es la expresión máxima de la libertad del Ser. Pero sólo es un punto de partida para llegar más allá.
A veces confundimos los términos relacionados con la libertad.
¿Qué es la libertad?
Desde un punto de vista material, la libertad es la “sensación” de que no nos sentimos controlados o condicionados por alguien o por algo: “Me siento libre”, se dice. “No me siento atrapado”, significaría.
Sin embargo, pasa un tiempo y dejamos de sentirnos libres lo que supone una vuelta a su opuesto, a su polaridad.
Pasamos de ser libres a sentirnos asfixiados de nuevo.
Es en este punto donde hay personas que, por huir de este juego dual, se posicionan y crean un doble comportamiento.
Víctima: Cuando una persona se dualiza hacia la falta de libertad crea un sentimiento de victimismo inconsciente. No soy libre. Y no me siento libre porque me agobio o me aburro.
Es obvio que este victimismo puede aparecer sólo ante determinados patrones y desaparecer en otros, por lo que es un indicativo de la falta de poder personal en algunos aspectos de nuestra vida.
La persona que se siente víctima, debe saber identificar en qué situaciones se siente así. De la misma manera que podría identificar aquellas otras situaciones en las que se siente libre.
Libertinaje: En el extremo opuesto se encuentra aquella persona que por huir de la sensación de falta de libertad, comienza a abusar de este término y se mete en una espiral en la que el pasotismo se puede convertir en un hábito. Son personas que huyen de la rutina y no se dejan “atrapar” por nadie. Quizás en ese sentido hay una buena condición de libertad. El problema viene cuando su posicionamiento con las personas es más extremista, creando una relación en que hago lo que quiero y cuando quiero. Es en ese momento que la libertad se ha convertido en un egoísmo encubierto.
Pero, ¿de dónde viene realmente la libertad?
Cuando hablamos de libertad, por ende, estamos hablando de liberarnos de algo. El término para trabajar correctamente la libertad, es hablar de “liberación”.
¿Qué es la liberación?
De nada sirve pensar en la libertad que todos tenemos en mente. La libertad para nosotros no deja de ser una polaridad de otra cosa y, por lo tanto, algo cíclico.
Es por ello que en términos absolutos, no puedes hablar de libertad. Pero sí que puedes hablar de liberar.
Desde un punto de vista emocional y espiritual, la liberación no es más que la expresión de la energía. Cuando se conoce aquello que se está liberando, uno puede orientar hacia un lugar u otro esa canalización de energía. Para ello hay multitud de técnicas: desde sacar la energía a través de la actividad física hasta otro tipo de “terapias” un poco más “curiosas”, como por ejemplo, comer, irse de compras o hacerse “adicto” a algún comportamiento.
Es, en este punto, donde damos la importancia a la liberación. Liberar se convierte en el arte de sacar aquello que tienes dentro. Así que no te preocupes si no lo conoces. Tu propia condición de humano te permitirá sacar hacia fuera aquello que eres, sin que ni siquiera te enteres.
Por ejemplo, aquel ser que se da a los demás y que encubre dentro, una culpabilidad.
Por ejemplo, aquel ser que busca la perfección y que encubre dentro, una necesidad de valoración.
Por ejemplo, aquel ser que intenta imponer sus ideas y que encubre dentro, una necesidad de ser escuchado.
Por ejemplo, aquel ser que viene y que va buscando caminos y que encubre dentro, un miedo a perderse.
Cada una de las acciones del día a día, es una expresión de nosotros mismos. Es una lástima que no nos demos cuenta que, cada vez que intervenimos en la vida, estamos liberando una energía interna, con unas características concretas.
Ese es el aspecto más puro y espiritual de la liberación; el permiso de ofrecerse conforme uno es.
Cuando no nos permitimos, nuestra liberación en realidad se convierte un una falta de liberación, lo que estanca la energía en nosotros. No permito que esta parte se muestre porque no la acepto. O permito que se muestre a través de la queja, o permito que se muestre a través del silencio. En cualquier caso, una energía no aceptada por uno mismo se convierte en un candado que evita poner a la vista parte de mi.
Es luego cuando siento que estoy incompleto  y tengo la necesidad externa de que alguien me complete para cubrir aquello en lo que creo que me hace falta. Fíjate qué ocurre si dejas que otra persona ocupe ese lugar dentro de ti. Cuando intentes recuperar tu propio poder personal en ese tema inconcluso, el lugar estará ocupado y no podrás sentirte libre. Y no sabrás por qué…
Así que, un consejo, plánteate quién ocupa este espacio.
Desde que eres pequeño, ese espacio carente de la propia consciencia sobre ti mismo, es ocupado por tus padres.
Cuando comienzas a ser mayor, para poder aquirir tus propias experiencias, vas “escapando” de ellos para poder reconducir la experiencia desde tu punto de vista (condicionado, por cierto, por ellos). Digamos que adquieres una percepción intermedia entre tus padres y tú.
Conforme vaya siendo esa energía que está dentro de ti, comenzarás a sentir que necesitas “sacar” antes de “meter”. Como se diría, dejen salir antes de entrar.
Y los primeros pasos para expresar aquello que tiene que salir, suele ser el permiso de quejarse, de patalear, de enfadarse o de llorar. Imagina un niño pequeño y los medios que éste puede tener para expresar un cierto dolor, quizás por hacer algo que no quería, o por sentirse obligado a ser alguien que no ha elegido conscientemente.
Pues eso, lo primero, puedes quejarte, expresa, libera lo que no resulta sano para ti. No trates de comprenderlo ahora, el niño no lo entendió, así que lo que tienes que liberar, no depende del entendimiento, depende de la energía.
Verás como, curiosidades de la vida, cuanto más te permitas liberar, más sensación de libertad real tendrás.
Ah, y una cosa importante para poder liberar: No personalices.
Cuando naces, ya tienes una predisposición a ciertos enfados y ciertas situaciones buenas o malas. Si alguien te enfada, sólo te muestra que tienes enfado dentro y te permite expresarlo.
Si alguien te hace sentir alegría, sólo te muestra que tienes alegría y te permite expresarlo.
Es por ello que se dice que las personas son reflejos nuestros, aunque más que reflejos, podríamos decir que llevan una caña de pescar y saben de que lago (laguna) deben sacar sus piezas.
Esta es la magia de la libertad y la liberación.
No te confundas en la dualidad 😉
Suerte.