Hoy Sanatumente.com se disfraza de Ego y va a escenificar su propia obra de teatro para convencerte de que es necesario en tu vida.

¿Preparados?. Vamos allá.

Día 1: “He abierto los ojos y me cuesta reconocer este espacio donde estoy. Me miro en un espejo y no alcanzo a fijar mi vista para poder identificar cada rasgo de mi. Lo mejor es que me quede calmado hasta que comprenda algo”.

Día 2: “Mis padres me están diciendo cómo he de hacer las cosas, pero no lo comprendo. En lugar de poder hacer lo que quiero, me intentan hacer como ellos. No quiero decepcionarles, lo mejor es que les haga caso. Los amo tanto que no me importa hacer lo que me dicen”.

Día 3: “Estoy un poco enfadado. Mi padre parece que no me quiera escuchar. Yo también tengo mis propias ideas y quiero expresarlas. Además, mi madre no para de decirme que tenga cuidado con todo y no me deja moverme de su lado”.

Día 4: “Hoy he roto un jarrón. La verdad es que no sé por qué lo hice. Creo que es porque aún me sentía molesto y lo tiré al suelo. Lo curioso es que tanto mi madre como mi padre me han hecho caso. Si algún día veo que no me hacen caso, ya sé lo que tengo que hacer”.

Día 5: “Veo a mis padres un poco tristes. No puedo dejar de sentirme responsable. Yo también me siento triste. ¿Será por el jarrón que rompí?. Quizás no tendría que volver a hacerlo”.

Día 6: “Nuevamente mis padres se han enfadado conmigo. Esta vez porque me había ido al jardín a jugar sin decirles nada y no me encontraban. Son muy miedosos y no me dejan que haga cosas diferentes. Me siento mal”.

Día 7: “Hoy voy a empezar el colegio. Me siento nervioso y tengo algo de miedo. Estas cosas diferentes no me terminan de gustar. Tampoco sé el motivo, hay muchos niños como yo. Quizás me lo pase bien, aunque mejor me quedo callado y sin hacer nada raro, como quieren mis padres que sea”.

Día 8: “Me gusta lo que me enseñan en el colegio. Ya tengo amigos y la verdad es que me siento bien con ellos. Es como si pudiera ser yo mismo cuando jugamos. Me gusta el colegio. Pero luego, cuando volví a casa, mi madre estaba otra vez preocupándose por mi. Me dí un golpe en la rodilla y tenía una moradura”.

Día 9: “Mi madre me ha dicho que tenga cuidado en el colegio para no caerme. Por eso hoy no he jugado a pillar con mis amigos y se han reido un poco de mi. Menos uno. Ha pasado a ser mi mejor amigo. Estar sentado me ha dado para pensar. ¿Por qué mamá tiene tanto miedo por mi y por qué papá intenta decirme cómo tengo que pensar?”.

Día 10: “He crecido. Me he dado cuenta de que puedo hacer las cosas solo. Al fin y al cabo, papá y mamá no me dejan hacer la mitad de las cosas que querría hacer. Así que estoy actuando justo de la forma contraria para demostrarles que yo también puedo pensar y hacer las cosas por mi mismo. Desde que hago esto, ellos parecen más enfadados de lo habitual”.

Día 11: “Me gusta una chica y le he dado un beso. Estoy super feliz. Es algo que no había sentido nunca. Siento mariposas en el estómago y quiero irme este fin de semana a verla a su pueblo. Pero ya sabéis quién no me deja ir… Estoy triste y siento que no me comprenden. Me siento muy abandonado por ello”.

Día 12: “Al final fui a verla. Me costó mucho tiempo convencer a papá. Tuve que darle una charla y a regañadientes aceptó. Mi madre no se quedó conforme, pero me da igual. Me siento muy a gusto con esta chica y siento mucho apego por ella. ¿Será que mi necesidad de salir de casa y encontrar a alguien que me comprenda es muy fuerte?”.

Día 13: “Ya llevo un tiempo con ella. Siento muchas cosas y tengo un problema. No siento lo que sentía antes. Ahora lo que siento es miedo a perderla. Lo mejor es que actúe para agradarla y así no decepcionarla”.

Día 14: “Me ha dejado. Me ha dicho que he cambiado y que esto ya no es lo que era. Me siento tan solo…Otra vez abandonado. Y para colmo, en casa siguen sin entenderme. Menos mal que estar con mis amigos me permite desconectar de todo esto”.

Día 15: “He conocido a otra chica. Es muy agradable y además sabe perfectamente lo que quiere. Eso me llama la atención. No tiene miedo de hacer las cosas. Hemos quedado y nos gustamos. Cuando estoy con ella me siento también más fuerte para hacer cosas que nunca he hecho. Vamos a hacer un viaje dentro de poco”.

Día 16: “Mi padre se ha ido de casa. No me llevaba muy bien con él, pero lo quiero y no me gustaría que se fuera. Creo que ha sido un enfado con mi madre. Mi madre está triste y yo también. Creo que comprendo que, en el fondo, yo también tengo miedo y estoy triste”.

Día 17: “Me da miedo estar con esta chica. Es demasiado decidida y siempre quiere que esté haciendo cosas. Yo no soy tan activo. Me esfuerzo mucho por complacerla y que me acepte pero siento que cada vez me siento peor dentro de mi. Es como si dejara de ser yo cuando estoy con ella. Me fuerza a cambiar sin darse cuenta y me agota esto”.

Día 18: “Lo hemos dejado. Otra vez estaba aferrado a una persona para no sentir abandono y traición. ¿Qué estará ocurriendo?. Necesito respuestas”.

Día 19: “Hoy una persona me ha hablado del crecimiento personal. ¿Qué será eso?. He escuchado a veces pero no termino de saber qué es. He ido a una charla y han hablado del Ego. Dicen que el Ego es malo porque te hace sentir malas vibraciones. También dicen que hay que eliminar el Ego para dejar pasar al verdadero Yo”.

Día 20: “Me estoy planteando que yo soy el Ego y que lo único que he hecho en la vida ha sido fastidiar al verdadero Yo, que no sé quién es. Me siento mal. Una vez más, abandonado. Con la sensación de que me echan la culpa de que haya hecho ciertas cosas”.

Día 21: “Dicen que sólo soy un habitante en el cuerpo físico y que hay otro como yo también aquí. Nos han llamado Yo Superior y Ego. Se supone que yo soy el malo de la película y están enseñando a las personas a eliminarme. Quizás es lo mejor. No he hecho nada útil al fin y al cabo. Sólo he contaminado este cuerpo y lo he llenado de experiencias negativas. Aunque yo creo que también lo he llenado con cosas buenas…porque, digo yo que, eso de las mariposas será bueno”.

Día 22: “Estoy valorando las cosas que he hecho y de verdad que, pesa más la energía mala de las cosas que de las buenas. Creo que es porque las personas tienen la costumbre de “criticar” y creer lo que es bueno y es malo. En el fondo actúan como mi madre y como mi padre. Intentan decirme cómo tengo que pensar y lo que tengo que hacer para que me ocurran cosas “buenas” y estables”.

Día 23: “No me puedo creer que esté trabajando para auto-eliminarme. ¿De verdad es necesario?. Sólo he llenado de experiencia una vida y es el juicio de la percepción de los demás. Estoy enfadado. ¿Por culpa de los demás tengo que desaparecer?. Tengo ganas de reivindicarme. Haré las cosas “buenas” para agradar a todos”.

Día 24: “A pesar de que hago las cosas “buenas”, sigo sin sentirme bien. Me siento cansado, desgastado, creo que me quedo sin camino que recorrer, sin opciones. Herido, abandonado y autoengañado. No paro de pensar en qué hacer y cómo hacerlo. He perdido mi capacidad de crear por crear, de expresar por expresar. He olvidado quien soy y aún así, me llaman Ego.

Día 25: “Siento que ha caído en una espiral y no sé cómo salir. Me he intentado reinventar tantas veces…¿y dónde está ese otro yo para ayudarme?, ¿no se supone que es el bueno?. He intentado hablar con él muchas veces y no obtengo respuesta. Ya no puedo más. Me siento atrapado y sin rumbo. Voy a pararme aquí y no haré nada más por el momento”.

Y es así, como el Ego, recibió una llamada, por fin de su otro Yo. Simplemente le dijo: “no estamos separados, somos lo mismo. La única diferencia entre tú y yo, es que tú eres la parte que camina para mejorar cada día. Alégrate de llamarte Ego, porque por el simple hecho de vivir con honor lo que eres en cada instante, dignificarás lo que eso significa. Yo únicamente soy aquel que te hace seguir caminando, seguir mejorando, seguir tropezando, seguir pensando, seguir haciendo, seguir sintiendo. Soy quien te da el aliento para ir adelante”.

El Ego quedó en Paz. Continuó con su vida. Siguió equivocándose, siguió intentando ser mejor, comprender más allá de la apariencia de las cosas. Comprendió que el problema no es el Ego, sino la percepcion de los hechos, que condicionan la energía, nuestra sangre y que son creadores de nuestra vida-materia.

Decidió que iba a pasar su vida intendo cambiar su visión, su percepción. Decidió que era normal que fuera en contra del pensamiento de la mayoría. Al fin y al cabo, en casa, casi siempre iba en contra de mamá y papá. ¿Por qué la vida iba a ser diferente?.